El napalm es hoy: sobre Giap y otros poemas, de Mariano Dubin

Sebastián Hernaiz (colaborador)

El napalm es hoy: sobre Giap y otros poemas, de Mariano Dubin <br> <p class="autor">Sebastián Hernaiz (colaborador)</p>

Ilustración: Ramiro Rosende

 

 

El título del libro de Mariano Dubin ofrece una irresistible entrada al libro. Giap, el personaje que da título al poemario, murió hace poco, en el 2013. Vivió 102 años y fue “Primer Ministro, Ministro de la Defensa Nacional y Comandante en Jefe del Ejército Popular de la República Democrática de Vietnam”. También escribió algunos libros y fue Ministro del Interior de Ho Chi Ming. La enumeración de cargos se la puede encontrar, por ejemplo, en Wikipedia o en el prólogo que en 1964 le escribe a uno de sus libros el entonces Comandante Ernesto Che Guevara.

Giap, entonces, como una entrada. Revolucionario, militar, político, intelectual.

En la primera línea del primer poema del libro de Dubin aparece un poeta, el poeta Hu. Lo primero que hace el poeta es preguntarle algo a Giap. Y no le pregunta cualquier cosa: le pregunta “¿cómo escribir después del napalm?”. La pregunta no sólo es interesante, sino que organiza el esquema que ordena todo el libro. Leemos en la primera línea completa del primer poema: “¿Cómo escribir después del napalm? Pregunta el poeta Hu a Giap”. En el libro de poemas de Dubin, el poeta pregunta y el militar responde: “¿Cómo se escribe después del napalm?”

Y Giap, el militar, responde refutando la pregunta: “No se escribe después. No se escribe antes. Lo importante es escribir entre el napalm (…): el napalm es hoy”.

Pero Giap no sólo reformula y refuta la pregunta del poeta, curiosamente, antes también ya la había respondido, porque antes del primer poema del libro de Dubin hay inscripto un epígrafe en verso que adelanta tal vez gran parte de lo que el libro desarrolla. El texto del epígrafe dice estar tomado de un libro de Giap titulado Armar a las masas revolucionarias, construir el ejército popular. Ese libro es de 1972. Leo el texto del epígrafe:

 

[Las canciones populares vietnamitas cifran la naturaleza

de nuestra tradición de lucha contra la agresión extranjera:

la voluntad indomable de combatir de nuestro pueblo,

su fuerza invencible.

De un pasado remoto antes de toda escritura

nacen las leyendas de los guerreros

que escuchamos en poemas de nuestra infancia,

descubriendo hoy

que eran las historias que exigen

nuestro presente sacrificio.]

 

Mi ignorancia es abundante en términos generales y me especializo en la ignorancia de temas vietnamitas. Ni qué hablar de cómo ignoro temas vietnamitas precisos como su poesía y su historia militar. Me animo a pensar sin embargo que el epígrafe de Dubin no es un extracto directo de los textos de Giap sobre la guerra y el ejército popular, sino una versión libre y sintética de Dubin. Y si fueran de Giap, que la versificación al menos es de Dubin para darles potencia como apertura de un libro de poemas. Y si la versificación fuera también de Giap, no dejaría de señalar lo importante que es la concepción de la poesía que hay en ese epígrafe en verso elegido por Dubin y cómo, al apropiársela, Dubin postula el espacio de acción de su poesía. Lo leo de vuelta, como para ser pedagógico:

Las canciones populares vietnamitas cifran la naturaleza

de nuestra tradición de lucha contra la agresión extranjera:

la voluntad indomable de combatir de nuestro pueblo,

su fuerza invencible.

De un pasado remoto antes de toda escritura

nacen las leyendas de los guerreros

que escuchamos en poemas de nuestra infancia,

descubriendo hoy

que eran las historias que exigen

nuestro presente sacrificio.

 

El epígrafe tiene dos partes, que dichas en criollo y resumidas a los fines de esta presentación, son sencillas. La primera dice que la fuerza de lucha del pueblo reside en su voluntad de lucha, y que esa voluntad de lucha se cifra en las canciones populares. La segunda dice que las formas populares de lo poético (aquellas formas que incluso anteceden a la escritura, aquellas que circulan como leyendas o canciones o poemas escuchados desde la infancia), esas formas populares de lo poético exigen al pueblo que luche. Es decir, son constitutivas de su voluntad de lucha, de la que derivaba su fuerza de lucha, esa cuya tradición se cifra en las canciones populares.

Los poemas del libro se escriben desde esa concepción de la poesía. Dubin sintetiza esto con el epígrafe que se señala tomado de Giap.

Giap, ese a quien cuando empieza el primer poema el poeta le pregunta “¿Cómo se escribe después del napalm?”

II

En agosto del 2011, Dubin publicó en su blog “la razón de mi lima” un poema titulado “Giap”. Es una versión de coyuntura que el tiempo maceró y transformó ahora en uno de los poemas del nuevo libro. En ese entonces, 2011, Giap estaba por cumplir los 100 años. El poema de Dubin empezaba:

 

[“Quiero cumplir 100 años / como Giap / que después me digan / los caretas / que dicen escribir / importante / algo / mandate una obra / les diría: / me chupa un huevo / habré escrito los poemas más feos / esta noche / y mañana a la mañana / después de mear / y a la madrugada / y otra vez anoche / pero yo solo / solito churita / me cogí / a los gringos! /”. ]

 

En esa versión de antaño, la identificación entre Giap y el yo del poema era casi total: expresada al principio como deseo de igualdad (“Quiero cumplir 100 años /como Giap”), la identificación deriva en la yuxtaposición casi total, incluyendo la de los enemigos: los gringos que se coge Giap se pegotean con los caretas “que dicen escribir / importante”.

 

El 24 de octubre, también del 2011, un lector del blog de Dubin deja un comentario respondiendo al poema:

[Algo excedida la poesía, pero vos sos excesivo y te queda bien. Me gustó, o al menos me gusta como te queda a vos. ¿Churita? Lo busqué en un diccionario diaguita. ¿Se dice churita en el GBA o lo trajiste del Norte? De todas formas Giap hablando de “churitas”, un hallazgo. Eduardo Prina.]

 

III

Antes de este libro, Dubin publicó lo que en algún momento llamó “la trilogía del Bardo”. El nuevo libro, el que presentamos hoy, Giap y otros poemas vietnamitas, es continuidad de esa trilogía, aunque sin caer en la repetición ni la mera extensión de los libros previos.

Es sabido que “bardo” tiene -de mínima- dos significaciones. Por un lado, la que nos da la Real Academia Española y que remite a la tradición culta:

El negro Dubin, de celta, tiene poco -creo yo- así que nos quedamos con la definición más general: “poeta heroico o lírico de cualquier época o país”. Casi tan general que se resume fácilmente en “poeta”.

La otra acepción que tiene la palabra “bardo” es el sentido más común que le damos en lo cotidiano: aunque no figura en los diccionarios de la RAE, sabemos que es sinónimo de quilombo. “Hacer bardo” es “hacer quilombo”, molestar; incluso, según los diccionarios de lunfardo, puede significar “delinquir”.

Seguramente a conciencia de esa conjunción de sentidos, Dubin tituló su trilogía como “trilogía del Bardo”. La síntesis de ambas líneas es, previsiblemente, una reconsideración de lo que es escribir poesía. En esa conjunción, escribir poesía lleva aparejado hacer quilombo. ¿Y qué es hacer quilombo? Es desordenar, es desestabilizar el estado de las cosas.

“Pudrirla”, creo que es un giro que podría gustarle a Dubin.

 

IV

La etimología de “bardo” se cae de maduro para presentar un poemario de Dubin y no íbamos a perdernos la oportunidad de practicar ese vicio. A riesgo de grondonearla un poco, me gustaría traer a colación también otra etimología para pensar este libro. Es otra etimología famosa: la etimología de “polémica”. Viene del griego “polemiké” y significaba “el arte de la guerra”. Guerra viene de “polemós”, que significaba más sencillamente “la guerra”, sin tanto arte.

La RAE, por repetir la fuente, da la etimología y cinco acepciones de “polémico, ca”. La tercera acepción es “controversia, discusión”. La cuarta dice “Arte que enseña los ardides con que se debe ofender y defender cualquier plaza”.

polémico, ca

Del gr. πολεμικός polemikós; la forma f., de πολεμική polemikḗ ‘arte de la guerra’.

1. adj. Perteneciente o relativo a la polémica.

2. adj. Que provoca polémica (‖ controversia).

3. f. controversia (‖ discusión).

4. f. Arte que enseña los ardides con que se debe ofender y defender cualquier plaza.

5. f. teología dogmática.

zona polémica

“Polémica” y “guerra” se entrelazan en su etimología y creo que iluminan una zona fuerte de los libros de Dubin. Es famosa la idea de que la política es la continuación de la guerra por otros medios y viceversa. La etimología nos dice que la guerra es la continuación de la polémica por otros medios. No es difícil derivar de allí que la tríada Guerra-Política-Lenguaje es la que funda los libros de Dubin. “Los libros”, sí, no sólo de este. No en vano el anterior, un lúcido libro de ensayos barderos, polémicos y necesarios, se llama Parte de guerra (y, para más, salió en la colección de Malisia “Plan de Operaciones”). En los libros de Dubin, Lenguaje, política y guerra son continuaciones lo uno de lo otro.

Los que lean Giap y otros poemas vietnamitas se van a encontrar pronto con los ardides que ofenden y defienden plazas.

Cito un pedacito de un texto del libro. Se titula “Los becarios revolucionarios”:

 

[Giap entra al monte. Escucha, a lo lejos, a un grupo de jóvenes de Hanoi recién ingresados en la milicia; rodeando un pequeño fuego cantan “vamos a volver”, “vamos a volver”.]

 

V

En una presentación uno nunca sabe qué tiene sentido señalar de un libro: que si es largo, que si es corto, si tiene tapa dura, tapa blanda, que si lo das vuelta te encontrás un libro de Omar Chauvié, que entre los textos de Dubin hay intercalados minuciosos e indescifrables ideogramas vietnamitas, que el libro mezcla versos, prosa, citas y traducciones libres sin que falten tampoco en el medio prosas entrecortadas por barritas que arman versos que no condescienden a irse al renglón aparte. Todas cosas que se podrían decir. Pero hay una que no quiero dejar de resaltar: todos los textos del libro de Dubin incluyen un momento donde aparece el viejo y querido signo de los “dos puntos”. Cada vez que aparece, vamos aprendiendo con el paso de las páginas, aparece para indroducir una sentencia sobre la que se contorsiona cada texto.

Me pregunté qué pasaba si recolectaba esas sentencias, las copiaba y las leía para terminar esta presentación.

Las leo:

 

(…): el napalm es hoy.

(…): nuestra huella se borra en cada paso.

(…): la máxima militar de nunca combatir en los términos del enemigo es siempre

verdadera para el amor.

(…): entrar al monte.

(…): tomatelas.

(…): el problema del otro es el problema de ellos.

(…): tenemos decenas de pronombres que los conquistadores sólo pueden traducir en formas cerradas y pobres. Sus balbuceos no asustan a un guerrero.

(…): no hay mayor belleza que un caserío ardiendo en napalm.

(…): ¿cuántos menores de veinticinco años hablan francés?

(…): yo soy Ho Chi Minh. Yo no soy Ho Chi Minh. La guerra revolucionaria no se detiene. La guerra revolucionaria comenzó hace miles de años. La guerra revolucionaria

durará miles de años. Yo soy el río salvaje que lleva mi cuerpo.

(…): nuestra guerra es el canto largo que cantan los muertos en nuestros cuerpos frágiles.

(…): no hay monte.

(…): ¿quién ha ganado la guerra en los montes del Vietnam?

(…): el vietnamita en su tierra y el yanki en el cinemá